22 de junio de 2010

Publicado por Helena en 19:20 4 comentarios
Tomando tu almohada,
como trinchera,
tus brazos como armas,
mi corazón, espera,
ese toque de campana,
que me devuelva a la guerra.
Con banderas blancas,
esperanza ya no queda.

Tomando tu cama,
como campo de batalla,
tu boca y la mía,
como metralletas.
Ya nada falta.
Ya nada sobra.

Coge tu tanque,
yo, cogeré mi avioneta,
y de vez en cuando,
todas las noches,
luchemos,
como luchaban en las guerras.
Publicado por Helena en 18:45 3 comentarios
Aquí estoy,
culpando a tus ojos,
de mi soledad

13 de junio de 2010

Publicado por Helena en 20:29 2 comentarios
La olvidada,
la nueva de atrás de la valla.
Masacrada, pisoteada,
explotada,
La olvidada.

Por aquellos pobrecitos,
que ahora ya no dan la talla,
esos que ya no sienten nada,

aquellos dueños del mundo,
¿que importan la paz,
las personas, las palabras?
Si por un par de duros,
matan hasta a su hermana.

De santos los ponen,
por haber sufrido patrañas,
en tiempos anteriores,
ahora holocaustos causan.

Ni las ayudas humanitarias,
ni esas se salvan,
monstruos atroces,
que a todos engañan.

Acabemos ya con esto,
masacre injustificado,
hijos de las piedras...
Estoy de vuestro lado.

12 de junio de 2010

Publicado por Helena en 20:03 1 comentarios
Ni fusiles ni escopetas,
yacen ya en mi brazo.
Tan solo un burdo lápiz,
que marca hoy mis trazos.

No luché, por, ni contra vecinos,
no apunte desde mi frente.
Solo pude leer, años después,
masacres entre falsos amigos.

No cogí un arma, ni dispararonme
a traición. No mataron a mi padre,
por defender a su republicana nación.
Tan solo escribiré, poemas de rendición.

Yo no hubiera matado a nadie,
por ser tan solo un poeta.
Yo sola y mi burdo lápiz, valen
hoy, más que una metralleta.

8 de junio de 2010

Publicado por Helena en 15:58 3 comentarios
Si te miro y te beso,
no es por gusto ni admiración,
ni por sexo ni pasión.
Es porque al hacerlo,
me olvido de este mundo,
y me paso a uno mejor.
 

Nunca he tenido el corazón tan rojo. Copyright © 2012 Design by Antonia Sundrani Vinte e poucos